Abrirás tu mente a lo que forma tu identidad, mejorarás tu capacidad de ruptura de patrones y hábitos negativos y sentirás una liberación emocional. Podrás experimentar mayor autocompasión y compasión hacia las otras personas, lo que te ayudará a mejorar tus relaciones.
Experimentarás una sensación de profunda conexión con el todo, y nueva apreciación por la vida cotidiana. Podrás perder el miedo a los límites del ego, así como un sentido interno de renovación y revitalización.
Se mejorará tu capacidad de resolver problemas, abordar tus proyectos desde nuevas perspectivas y generar ideas de forma más fácil y rápida. También notarás un incremento en tu sensibilidad artística y estética.
Por Mónica L. Ferrado
Recuperado de Vice México
El compuesto que contienen los hongos mágicos y que provoca los efectos alucinógenos, la psilocibina, tiene potentes propiedades que antiguas culturas ya explotaron como remedio medicinal, y que ahora los científicos han empezado a probar para tratar la depresión, las migrañas, la ansiedad a causa de un cáncer y por la adicción a drogas como el alcohol o la cocaína.
Sin embargo, investigar con hongos mágicos, aunque sea en un entorno clínico, cuenta hoy con importantes obstáculos legales y los pocos investigadores que se atreven a investigar con ella deben pasar por un largo y costoso peregrinaje.
Hace unos meses, en el Reino Unido, en el Imperial College de Londres, justo se comenzó un ensayo clínico para aplicar psilobicina a 12 pacientes con depresión. "Aunque desde un primer momento contaban con el dinero para tirar adelante la investigación, han tenido que esperar 3 años para obtener las autorizaciones pertinentes y que les llegase el extracto procedente del único laboratorio de todo el mundo autorizado para distribuirlo de forma legal", explica a VICE News David Nutt, jefe de la unidad de neuropsicofarmacologia del Imperial College.
La psilocibina, si se administra de forma controlada, en un entorno clínico y con las dosis adecuadas, puede "reconfigurar" el cerebro de las personas con depresión y eliminar el bucle de pensamientos negativos que retroalimentan la enfermedad, explica Nutt.
En un estudio anterior, Nutt y Robin Carhart-Harris, investigador del mismo centro, utilizaron la resonancia magnética para introducirse dentro del cerebro en pleno viaje sicodélico y ver qué cambia. Observaron que la psilobicina suprime la actividad en una zona, la corteza pre-frontal medial, habitualmente hiperactiva en las personas que padecen depresión.
También "actúa en la producción de serotonina —neurotransmisor que las personas con depresión producen en menor cantidad—", explica a VICE News Magí Farré, jefe del Servicio de farmacología clínica del hospital Germans Trias i Pujol, ubicado en la ciudad española de Badalona.
"En dosis bajas es cuando se cree que puede tener un potencial terapéutico", puntualiza. Por otro lado, este alucinógeno natural, tiene un poder evocador que "también permitiría recuperar recuerdos para trabajarlos", añade Farré.
Dios en una pastilla
En Estados Unidos, un grupo de investigación de la Universidad John Hopkins, ha estado probando su eficacia para dejar de fumar y para que enfermos terminales de cáncer afronten de la mejor manera el inevitable viaje hacia la muerte. Los participantes en este último estudio lograron cambiar la vivencia gracias a la experiencia mística que los médicos indujeron con la ingesta de la psilocibina. Consiguieron reducir la angustia y así un final más dulce. Algunos incluso han llegado a bautizar la psilocibina como "Dios en una pastilla". En la misma línea, otro grupo de la Universidad de Nueva York está apunto de iniciar ya una tercera fase de ensayos con un nutrido numero de enfermos de cáncer terminales. Como si se tratasen de maestros de ceremonias, los médicos guían al paciente durante la toma y el tiempo que dura su efecto. Al despertar, su percepción ha cambiado, su angustia se ha transformado. Muy pocos son los que padecen el peor de los efectos secundarios que puede tener: la angustia de un mal viaje.
Medicina tradicional
El uso terapéutico de la psilocibina no es nada nuevo. En diferentes culturas, la medicina tradicional los ha utilizado para sanar. Desde la civilización azteca, pasando por la popular María Sabina en México, hasta sanadoras de la misma Península Ibérica hace apenas 20 años, según un estudio realizado por Juan Andrés Oria de Rueda, catedrático de micología de la Universidad de Valladolid, en el que ha recogido testimonios de mujeres ancianas que en el pasado ejercieron como curanderas en Extremadura, Ávila y Zamora.
"Este tipo de hongos se han utilizado sobre todo para dolores de cabeza, se trata de especies autóctonas muy comunes en España, como el Psilocibe semilanceata, a los que llamaban Fungueiru o Hongo de la Tía Juana, y que están muy presente en zonas con pastizales, porque crecen sobre todo gracias a los excrementos del ganado", explica a VICE News Oria de Rueda. "Está comprobado su interés para tratar las migrañas en racimo, que son cefaleas tan fuertes que incluso ha habido casos en los que han llevado al suicidio", explica Oria.
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